| PETRA |
Yo solía ponerme muy contenta cuando sorprendía a los árabes hablándoles en su idioma, y ver su cara de sorpresa. Pero ella se quedo mirándome, pensando tal vez que ya era yo muy mayorcita, para hablar al menos un idioma distinto al mio. Vendía postales de Petra a los turistas en cualquier idioma. Entre mi acompàñante y yo halábamos cinco idiomas y en todos y cada uno de ellos, seguía nuestra conversacion. Intentamos entre risas ponerla a prueba, y acabo poniéndonos a prueba ella a nosotros.
No le compramos ninguna postal, pero de la mano nos llevo a la jaima donde su madre, hacia tè y pan de tahona. Nos sentamos con ella y con la habitual hospitalidad de los beduinos que te ofrecen lo poco que tengan pasamos una agradable hora a la sombra , protegidos de un sol de justicia en la ciudad Nabatea atestada de turistas.
| WADI RUM |
Yo no entendía ni una palabra de la conversacion del grupo, ya que hablaban el dialecto árabe de esa zona de Jordania.
Decididamente, Petra impresiona tanto o mas de lo que uno se imagina viendola en reportajes y fotografias, pero ademas yo me lleve este recuerdo , y pude ver desde el hogar de los autenticos moradores de Petra, la riada de turistas arriba y abajo haciendo fotografias. Pude ver, como nos ven ellos, los descendientes de las antiguas carabanas de mercaderes que desde el Yemen de la Arabia Felix, atravesaban el desierto y vendian el cafe, el incienso y mil cosas mas en este impresionante lugar, antes de seguir ruta hacia Siria y Egipto, Irak
Antes de marcharnos, nos dieron un atillo con unos cuantos panes recién hechos y que de ninguna forma quisieron cobrar a pesar de la mucha falta que a simple vista, les hacia.
Si impresionante es Petra, no lo es menos el desierto de Wadi Rum, escenario de las revueltas árabes, capitaneadas por el famoso Lawrence de Arabia.
En este desierto tuvimos también la suerte de ser acogidos para tomar un té en la tienda de auténticos moradores de este lugar, y que regentaban uno de los campamentos, ya que al contarles que también nos dedicábamos al turismo en el Sahara tunecino, nos acogieron como a colegas. Algo que agradecimos enormemente, ya que escuchar sus historias y experiencias en ese imponente lugar,y atendernos personalmente como unos de los suyos, fue un privilegio.
Un viaje inolvidable, que concluyó en Aqaba, desde donde podíamos ver según dirigiéramos la vista, las costas de Egipto, Israel, Jordania o Arabia Saudi.