LA AVENTURA DE VIAJAR
Muchos poseen un alma aventurera, que suele estar en el primer plano de su personalidad.
Lo que suele suceder es que, mientras van creciendo, la sociedad adulta se ocupa de ir desvaneciendo esa sed de aventura, borrandola entre las tinieblas del corazón del niño, hasta hacerle creer que ha muerto.
Es mentira, porque el niño siempre vive agazapado detrás de la capa exterior que la sociedad le ha obligado a modelar.
Por mi parte, nunca he dejado que se desvanezca la niña que fui, y trato de mantenerla contra viento y marea. Lo que quiero decir, es que nací con un alma deseosa de aventura y no he aceptado casi nunca disfrazarla de otra cosa

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